RESTAURANTE CA’N TONI MORENO, PORT DES CANONGE, BANYALBUFAR
15 de junio de 2024RESTAURANTE BLANC, HOTEL PALMA BLANC HM, PALMA
22 de junio de 2024Por gentileza y gestión de nuestro socio académico D. Toni Mercadal, propietario de tan emblemática finca.
Convocatoria a partir de las 12,30 h. Comida prevista a las 14,30h.
Alaior a Lunes 17 de Junio 2024.
Para tan agradable evento hemos tenido la encantadora presencia de las esposas de nuestros socios académicos D. Rafael Salas y D. Lorenzo Rosselló (Sras. Ana y Cristina). También nos han acompañado al evento el padre de nuestro anfitrión, D. Pedro Mercadal y el padre de nuestro académico D. Pedro Montañés.
Nuestro anfitrión, D. Toni Mercadal ha contado para este evento, como ya hizo en anterior ocasión, con un chef y amigo cuya especialidad son las calderetas de langosta, conocido como “Sé”, diminutivo de Juan José. Asimismo, hemos tenido la compañía de otra experta y asesora en eventos gastronómicos: la madre de D. Toni Mercadal: la Sra. Margarita.
En esta ocasión y por iniciativa del académico D. Toni Mercadal, nos reunimos en el Predio de D. Toni Mercadal denominado “San Nicolás”, sito en el término de Alaior. Ubicado en un entorno idílico, en plena naturaleza dónde aún se respira ese aire de ruralía ancestral, efecto de una brisa con sabor a hierba buena y a romero, a “fonoll marí” con la sal de nuestro mar.
San Nicolás reúne todos los requisitos del placer del reposo de la vida de alguien sabedor de degustar el tiempo sorbo a sorbo, sin prisa y con el sosiego permanente de una sonrisa.
En mitad de una frondosa extensión de tierra de la que emergen distintos arbustos autóctonos, moreras, jacarandas, abetos y frutales, se sitúa una preciosa mansión de estilo menorquín con gusto y detalles coloniales; vestigios de tiempos pasados que han dejado huella en tan bella isla.
Este evento fijado en los inicios de la temporada estival y algunos de nuestros socios con acompañantes, ha propiciado la posibilidad de estancia a lo largo de unos días en el paraíso menorquín. Por cuestiones de agenda no todos los socios hemos podido gozar de este placer. Unos iniciaron esta breve pero intensa aventura unos días antes en barca propia, mientras la mayoría nos hemos citado en Palma para luego tomar el ferry desde el Puerto de Alcudia rumbo a Ciutadella.
Manteniendo la logística de ocasiones anteriores, la mayoría de los académicos hemos quedado citados en el parquin del Carrefour de Palma de Mallorca a las 7,45 h de la mañana. Es de suma importancia agradecer la inestimable generosidad de nuestro querido académico D. Miguel Puigserver, quién además de aportar su furgoneta de nueve plazas, ha realizado la labor de chófer y también se ha encargado de la tramitación de todos los pasajes del grupo en ferry.
Con la excelente puntualidad que le caracteriza, la nave de Balearia ha levantado amarras mientras nuestro grupo se ha instalado en varias mesas del salón principal del ferry para disponernos a desayunar.
D. Miguel Puigserver nos ha obsequiado con una sabrosísima sobrasada reserva de dos otoños, que unos payeses elaboran para él y su familia, acompañada en un pan de “Es forn de Ca Sa Camena” de Santa Catalina junto a otro que nos ha traído D. Julio Martínez-Almoyna. El vino ha ido a cargo de nuestro veterano que mantiene su juventud, D. Nicolás Pomar: un vino de la Provence “Château d,Estoublon” Cuvée Morgador, cosecha 2008.
Alrededor del mediodía, los socios académicos hemos ido haciendo acto de presencia en la finca San Nicolás. Bajo la sombra de unas frondosas moreras el anfitrión y su equipo nos tenían preparado un opíparo aperitivo típico de la isla consistente en una variedad de quesos de la isla elaborados por la quesería artesana del académico y anfitrión D. Toni Mercadal, jamón ibérico, empanada menorquina y otros aperitivos para la ocasión.
A medida que iban llegando los comensales, el Sr. Mercadal puso en circulación la famosa bebida menorquina que previamente había preparado: “La pomada”, a base de kas limón y gin xoriguer servida en temperatura a medio helar. Todos lo agradecimos por su sabor refrescante frente a las altas temperaturas a las que nos somete un día medio veraniego.
Sobre las 14,30 h, hora fijada para el almuerzo, y bajo la frondosa sombra de una tupida arboleda, los comensales hemos tomado asiento en una alargada mesa rectangular para iniciar tan esperado evento.
El menú de “San Nicolás” ha consistido en un solo plato que representa posiblemente el más exquisito manjar de la cocina balear:
“CALDERETA DE LANGOSTA MENORQUINA”
El Chef “Sé”, especialista en el trato de tan exquisito manjar ha preparado dos calderetas de langosta en recipientes o “greixoneres” de barro a la antigua usanza y como mandan los cánones.
Una primera caldereta se ha servido con pan rústico de Ca´n Florencio (al horno de leña). Primero se depositan unas finas hogazas de pan en el plato y luego el caldo con la langosta.
La segunda caldereta se ha servido con arroz; que se ha cocido aparte y luego se ha incorporado a la “greixonera” de langosta.
POSTRE:
“Banya” y “Chulo” (Dos postres típicos de Menorca)
La “Banya” o cuerno, es un milhojas de merengue con crema en el interior.
El “Chulo” es una crema pastelera con azúcar quemado.
BODEGA:
La elección de los caldos ha estado a cargo de nuestro “doctore”, el académico de olfato privilegiado y trabajado paladar D. Julio Martínez-Almoyna. Agradecemos todos los académicos su permanente asesoramiento y molestias.
Para esta ocasión, el “doctore” se ha decantado por la elección de un tinto del nuevo mundo, un vino chileno que como él ya había comprobado con anterioridad, ha maridado a la perfección con la caldereta de langosta. Se trata del vino Medalla Real Gold Medal 2018 de las bodegas Viña Santa Rita, en el Valle del Maipo (Chile). Es un mono varietal 100% Cabernet Sauvignon de un color púrpura intenso. En nariz se desgrana el aroma a frutos rojos, arándanos y moras, con un toque de especies. En boca es elegante, aterciopelado, redondo y cremoso en su recorrido.
“Medalla Real” fue el primer vino chileno en ganar las “Olimpiadas de vino de París”, obteniendo la medalla de oro.
En una acertada disertación, nuestro socio y experto somelier D. Julio Martínez-Almoyna se ha dirigido a los académicos para especificar qué “la elección del vino para el maridaje no es una cuestión de suerte, sino de estudio, experiencia y sabiduría. Antiguamente la “Caldereta de langosta” se maridaba con “Vega Sicilia (Único o 5º año)”. Posteriormente se utilizó un “Marqués de Griñón (Cabernet Sauvignon y Syrah). Con el paso de los años tomó la alternativa el “Chardonnay de crianza en barrica”, así como otros tintos de variedad “Cabernet Sauvignon” denominados del nuevo mundo, como es el caso de la elección para este evento”.
En la sobremesa que se ha prolongado a lo largo de buena parte de la tarde, entre vino y “ginets”, el padre de nuestro anfitrión: D. Pedro Mercadal, nos ha amenizado la estancia con un interesante y alegre repertorio de canciones populares menorquinas. Su poderosa voz de tenor, es un ejemplo del arraigo musical de los nativos de “l,Illa del vent”.
La opinión de los comensales en referencia al menú, ha resultado ser unánime: un rotundo éxito sin paliativos. Los factores para triunfar: unos productos de primerísima calidad (quesos elaborados de forma artesana y procedentes de animales criados en libertad y alimentación sana, langostas del litoral, …), una técnica en su elaboración y cocción siguiendo las recetas ancestrales de nuestros antepasados (con tiempo, mesura, y dedicación), y el cariño y pasión del anfitrión, “Sé”, y el resto de su equipo para lograr que este exquisito almuerzo resultase perfecto.
Una comida en plena campiña menorquina bajo una frondosa arboleda que nos resguardaba de un pletórico sol en pleno mes de Junio, es un deleite que en contadas ocasiones se presenta. Una brisa veraniega ha hecho acto de presencia para brindar con nuestra alegría y las cigarras nos han acompañado hasta el atardecer con su susurrante canto. En nuestra breve vida aparecen genuinos momentos de forma inesperada que gozan de un inmenso valor y carecen de precio; el almuerzo en San Nicolás ha sido uno de ellos.
Ya en los postres, el presidente D. Juan Gual de Torrella ha tomado la palabra para agradecer—en nombre de La Academia—al anfitrión D. Toni Mercadal la organización y gestión de tan memorable evento, y felicitar al cocinero por el éxito de sus exquisitas calderetas de langosta menorquina.
Tras una animada tertulia entre licores y cafés, vinos y ginets y con la intención de que el tiempo se dilatase de la forma más lánguida posible, el atardecer nos ha pillado con la sonrisa del niño grande que hay dentro de cada uno de nosotros y que no le permitimos que se escape puesto que junto a él también se marcharían parte de nuestras ilusiones; y que a pesar de que los años transcurran procuramos mantener la jovialidad intacta, en especial cuando nos reunimos en un evento.
En esta ocasión nuestra breve estancia en la isla vecina no nos ha permitido fusionar la tarde con la noche para rematar el día con baile y sarao. Lo hemos dejado para próxima ocasión.
Próxima estación: Julio. Lugar y fecha por definir.
Salud a todos y feliz solsticio y comienzo de verano.
El secretario,
Damián Verger Garau

